Mientras el muro estuvo en pie, el eje Kurfürstendamm-Tauentzienstrasse (impronunciable) fue el centro neurálgico del Berlín occidental y zona comercial por excelencia, cuya imagen más significativa, y aún hoy uno de los símbolos de la ciudad, es la Kaiser Wilhelm Gedächtniskirche (absolutamente impronunciable también) o mejor, la Iglesia Conmemorativa del Kaiser Guillermo, un templo neorrománico del siglo XIX bombardeado y dejado en ruinas como recuerdo de la II Guerra Mundial. El monumento se completa con una horrorosa iglesia moderna que los berlineses llaman “la polvera” (por la forma de la nave) y “el pintalabios”, que sería el campanario, en cuya base hay una pequeña tienda de artesanía del mundo con fines benéficos. Además del monumento lo mejor de la plaza en la que se asienta es la gente que anda por allí: muchos grupos de punkis con toda su parafernalia, sus crestas de colores y sus cadenas (cuidado que a veces se mosquean si se les saca fotos a menos que se les dé un “donativo”); montones de turistas despistados que para eso es uno de los puntos “calientes” de la ciudad; cantidades industriales de músicos callejeros y otras gentes de mal vivir, al olor de los turistas; compradores compulsivos subyugados por las toneladas de tiendas de marca de la zona; yuppies, inmigrantes, ejecutivos agresivos, vendedores ambulantes, borrachos y mendigos, todo acaba junto pero no revuelto en esta mezcla imposible.

De la plaza salen cinco avenidas. De norte a sur, en el sentido de las agujas del reloj son: Budapesterstr., que sólo tiene algún interés en su primer tramo por una estupenda librería con buenos precios (nº 44 de la calle) y un poco más adelante una de las entradas del Zoo. A continuación está Tauentzienstr, tiendas, tiendas y más tiendas. Lo mejor es hacer una visita al último piso del KaDeWe, dedicado por entero a productos de alimentación exquisitos. Pastelerías, especias, conservas, quesos, embutidos y demás delicatessen de todo el mundo y de las mejores marcas.

A menos veinte del reloj está por fin Kurfürstendamm, una larguísima avenida más conocida como Ku’damm, por eso de abreviar y porque en alemán suena como la “avenida de las vacas”, los berlineses que son unos cachondos y a todo le ponen nombre. No tiene mayor interés aparte de la animación típica de las zonas comerciales al estilo ultra moderno. Bueno, hay alguna cosa que puede merecer la pena, como el Neues Kranzler Eck, un complejo arquitectónico bastante interesante, al principio de la calle, donde además hay una Oficina de Turismo.

A continuación está Kantstrasse, interesante hasta Savigny Platz por sus bares temáticos, ambiente universitario y algunos ejemplos de buena arquitectura moderna como el Kantdreieck o la Ludwig Erhard-Haus, y edificios más tradicionales como el Theater des Westens. Finalmente, de la plaza parte Hardenberstrasse: Nada más empezar está el Zoo Palast, la antigua sede del Festival de Cine. A continuación la famosa pero ya obsoleta estación de tren Zoologischer Garten, que fue la más importante hasta la caída del muro. Detrás, en Jebenstrasse 2, el Museum für Fotografie y la Helmut Newton Foundation, con la colección de fotografías del famoso retratista de moda y estrellas de cine. En fin, para una jornada de turisteo en toda regla.

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